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Descubre exactamente cuántas calorías diarias necesitas para perder, mantener o ganar peso. Usa nuestra calculadora de calorías y alcanza tu peso ideal.
| PESO | CAL/DÍA | PORCENTAJE | |
|---|---|---|---|
Pérdida de peso extrema |
-2 lb/semana | 1,626 cal/día | 62% |
Pérdida de peso |
-1 lb/semana | 2,126 cal/día | 81% |
Pérdida de peso leve |
-0.5 lb/semana | 2,376 cal/día | 90% |
Mantener peso |
0 lb/semana | 2,626 cal/día | 100% |
Ganancia de peso leve |
+0.5 lb/semana | 2,876 cal/día | 110% |
Ganancia de peso |
+1 lb/semana | 3,126 cal/día | 119% |
Ganancia de peso extrema |
+2 lb/semana | 3,626 cal/día | 138% |
Resultado
9000 J = 2151.05 cal
2000 cal = 8368 J
Hubo un error con tu cálculo.
Utiliza nuestra calculadora de calorías para descubrir exactamente cuántas calorías diarias necesitas. Además de calcular tu requerimiento energético, esta herramienta te ofrece recomendaciones prácticas y sencillas para perder, mantener o ganar peso de forma saludable.
Los resultados de esta calculadora de calorías se basan en promedios estimados mediante ecuaciones científicamente respaldadas. La ecuación de Harris-Benedict fue una de las primeras fórmulas creadas para calcular la Tasa Metabólica Basal (TMB), es decir, la cantidad de energía que tu cuerpo gasta cada día en estado de reposo. Esta fórmula se actualizó en 1984 para mejorar su precisión.
Se utilizó como estándar hasta que, en 1990, se desarrolló la ecuación de Mifflin-St Jeor. Hoy en día, la fórmula de Mifflin-St Jeor está considerada como la más precisa para estimar la TMB.
Por otro lado, la fórmula de Katch-McArdle estima el Gasto Energético Diario en Reposo (RDEE, por sus siglas en inglés). A diferencia de las ecuaciones de Mifflin-St Jeor y Harris-Benedict, esta fórmula tiene en cuenta la masa corporal magra. Por ello, la ecuación de Katch-McArdle es mucho más precisa para personas atléticas o delgadas que conocen su porcentaje exacto de grasa corporal.
Nuestra calculadora utiliza estas tres ecuaciones, las cuales se detallan a continuación:
| Género | Fórmula |
|---|---|
| Hombres | BMR = 10W + 6,25H - 5A + 5 |
| Mujeres | BMR = 10W + 6,25H - 5A - 161 |
| Género | Fórmula |
|---|---|
| Hombres | BMR = 13,397W + 4,799H - 5,677A + 88,362 |
| Mujeres | BMR = 9,247W + 3,098H - 4,330A + 447,593 |
| Género | Fórmula |
|---|---|
| Universal | BMR = 370 + 21,6(1 - F)W |
El resultado de estas fórmulas estima cuántas calorías debes ingerir al día para mantener tu peso corporal si permaneces en completo reposo. Como dato de referencia, una libra de grasa corporal (aproximadamente 0,45 kg) equivale a unas 3.500 calorías.
Por lo general, no pasamos todo el día en reposo. Para obtener una estimación más realista de las calorías necesarias para mantener tu peso, esa cifra base (TMB) se multiplica por un factor de actividad (que normalmente oscila entre 1,2 y 1,95). Este factor dependerá de la cantidad y frecuencia de ejercicio físico que realices.
Para perder medio kilo (una libra) a la semana, los expertos en nutrición recomiendan crear un déficit calórico, reduciendo 500 calorías de tus necesidades diarias estimadas. Por ejemplo, si necesitas 2.500 calorías al día para mantener tu peso, consumir 2.000 calorías diarias durante una semana generará un déficit de 3.500 calorías, lo que se traduce en la pérdida de una libra de grasa.
La estrategia más efectiva y saludable para bajar de peso siempre será la combinación de una nutrición adecuada con actividad física regular.
No se recomienda reducir el consumo de calorías en más de 1.000 calorías al día. Perder más de un kilo (2 libras) por semana puede ser peligroso para tu salud y, a corto plazo, provocar un efecto rebote al ralentizar tu metabolismo. Una pérdida de peso tan drástica resultará en la pérdida de masa muscular, lo que a su vez disminuirá tu TMB. Ten siempre presente que menos masa muscular equivale a un metabolismo basal más lento.
Privar a tu cuerpo de nutrientes esenciales mediante dietas extremas puede acarrear graves consecuencias. Asimismo, la deshidratación puede causar una rápida pérdida de peso en la báscula, pero es una práctica peligrosa y engañosa. Por lo tanto, mantener una dieta rica y nutritiva es crucial, especialmente cuando combinas el ejercicio con un déficit calórico. Tu cuerpo necesita la energía adecuada para mantener sus procesos metabólicos y recuperarse correctamente.
Múltiples estudios han demostrado que la pérdida de peso lograda mediante la inanición o la deshidratación extrema es contraproducente. El peso perdido suele recuperarse rápidamente en forma de grasa, dejando a la persona en un estado físico y metabólico peor que antes de comenzar la dieta.
En consecuencia, más allá de simplemente contar calorías, es fundamental garantizar la ingesta adecuada de fibra, vitaminas, minerales y macronutrientes para satisfacer las verdaderas necesidades de tu cuerpo.
En su nivel más básico, podemos dividir el proceso de contar calorías para bajar de peso en los siguientes pasos fundamentales:
Si conoces tu porcentaje exacto de grasa corporal, la fórmula de Katch-McArdle te proporcionará la medida más precisa de tu TMB. Ten en cuenta que los resultados de estas fórmulas son estimaciones. Restar 500 calorías a tu metabolismo total no garantiza una pérdida matemática y exacta de una libra a la semana; podría ser un poco más o un poco menos, dependiendo de cada organismo.
Como regla general, un déficit de aproximadamente 3.500 calorías equivale a la pérdida de medio kilo de grasa (alrededor de 0,45 kg). Al reducir tu ingesta diaria en 500 calorías por debajo de tu gasto energético total, estarás apuntando a una pérdida de peso saludable de aproximadamente una libra por semana. Si buscas resultados más agresivos, puedes considerar un déficit de hasta 1.000 calorías diarias como máximo.
Sin embargo, perder más de un kilo a la semana puede ser perjudicial para tu salud. Si tu objetivo es una pérdida de peso más pronunciada, es altamente recomendable que consultes a un médico o a un dietista-nutricionista titulado.
Hoy en día existe una gran variedad de aplicaciones para smartphones diseñadas para ayudarte a registrar tus calorías y tu nivel de actividad física. La mayoría de estas apps (como MyFitnessPal o FatSecret) incluyen bases de datos inmensas con la información nutricional de alimentos de supermercado y platos de restaurantes conocidos.
Estas herramientas calculan automáticamente las calorías basándose en los ingredientes y las cantidades. Para algunas personas, pesar los alimentos y calcular las porciones puede resultar tedioso al principio, por lo que el conteo estricto de calorías no es para todo el mundo.
No obstante, si mides y registras de forma diligente las calorías de tus comidas habituales durante un tiempo, memorizarás los valores. Llegará un momento en que te resultará mucho más fácil estimar tu ingesta calórica visualmente, sin tener que usar la báscula de cocina todos los días. Si prefieres métodos más tradicionales, llevar un registro en una hoja de Excel o incluso usar lápiz y papel son alternativas igualmente válidas y efectivas.
Al evaluar tu progreso, debes distinguir entre la pérdida de grasa y la pérdida de músculo (o ganancia muscular si estás entrenando fuerza). Monitorea tu rendimiento físico, tus niveles de energía y cómo te queda la ropa, y realiza ajustes en tu dieta si es necesario para cumplir mejor tus objetivos.
Es normal experimentar fluctuaciones diarias de peso considerables debido a la retención de líquidos, el consumo de sodio o incluso la hora del día. Lo ideal es observar la tendencia de tus mediciones durante períodos más largos, como semanas o meses. Para mayor precisión, pésate siempre bajo las mismas condiciones: a primera hora de la mañana, después de ir al baño y antes de desayunar, en lugar de hacerlo en momentos aleatorios del día.
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El conteo de calorías no es una ciencia matemáticamente perfecta, sino una herramienta para gestionar la energía de tu cuerpo. Los métodos explicados anteriormente se centran en el nivel más básico del balance energético (calorías que entran vs. calorías que salen), pero no tienen en cuenta la calidad ni la proporción de los macronutrientes ingeridos.
Aunque no existe una proporción universal y perfecta de macronutrientes (grasas, proteínas y carbohidratos) que funcione para todos, está científicamente comprobado que el tipo de alimentos que consumes afecta directamente a tu salud, a tu nivel de saciedad y a la cantidad de calorías que tu cuerpo gasta en la digestión. Basar tu dieta en alimentos de origen vegetal y animal mínimamente procesados es la mejor estrategia para mantener un peso saludable a largo plazo.
Existen innumerables formas de perder peso. No hay una única dieta o rutina de ejercicios milagrosa, por lo que encontrarás multitud de programas y filosofías nutricionales. Si bien hay métodos que se adaptan mejor al estilo de vida de cada adulto, no todos los enfoques de pérdida de peso son igual de saludables.
El recuento de calorías mediante el déficit calórico sigue siendo uno de los métodos más eficaces y respaldados por la ciencia. En su forma más pura: las calorías ingeridas menos las calorías gastadas determinarán si aumentas de peso (resultado positivo) o si pierdes peso (resultado negativo). Independientemente de la dieta que elijas, una reducción constante del consumo de calorías o un aumento del gasto mediante el ejercicio conducirá a la pérdida de peso.
Contar calorías también ofrece beneficios psicológicos importantes, como el desarrollo de la "conciencia alimentaria". Muchas personas subestiman gravemente la cantidad de calorías que consumen a diario. Registrar lo que comes te permite comprender el valor nutricional de los alimentos, la densidad calórica de tus platos favoritos y cómo estos afectan a tu saciedad.
Esta práctica facilita el control de las porciones y te ayuda a identificar y evitar los alimentos con calorías vacías. Aprenderás cuántas calorías tiene realmente esa bolsa de patatas fritas, cuántas necesitas al día y qué snacks sacian verdaderamente tu hambre aportando nutrientes esenciales.
Establecer objetivos calóricos diarios es mucho más efectivo y medible que el simple y vago propósito de "intentar comer menos". Psicológicamente, las personas tienden a llenar sus platos y comer todo lo que hay en ellos. Un excelente truco para la gestión de porciones es servir la comida en platos más pequeños; esto engaña al cerebro y ayuda a reducir el consumo total sin sentir privación.
Muchas personas no son conscientes de que comen en exceso porque se han acostumbrado a las raciones gigantes de los restaurantes, las cuales a menudo triplican el tamaño de una porción recomendada para una dieta saludable.
El seguimiento calórico también pone el ejercicio físico en perspectiva. Cuando descubres la cantidad de esfuerzo y tiempo de entrenamiento que se requiere para quemar una simple chocolatina de 250 calorías, empiezas a tomar decisiones más inteligentes. Por ejemplo, podrías llegar a la conclusión de que es más fácil y preferible saltarte ese snack ultraprocesado que tener que correr durante 30 minutos extra para compensarlo. Esta toma de conciencia promueve la elección de alimentos más saludables y saciantes.
En definitiva, elige el plan de alimentación que mejor se adapte a ti. Contar calorías es solo uno de los muchos vehículos para llegar a tu meta, y dentro de esta misma estrategia, puedes adaptarla a tus gustos y necesidades.
El ciclo de calorías en forma de zigzag es una avanzada estrategia nutricional diseñada para combatir la adaptación metabólica del cuerpo. Si bien mantener un déficit calórico constante es necesario para perder peso, el cuerpo humano es una máquina de supervivencia inteligente y, con el tiempo, puede adaptarse a funcionar con menos energía, ralentizando el metabolismo.
Cuando esto ocurre, te enfrentas a un estancamiento (la temida "meseta" de pérdida de peso) que resulta muy difícil de superar. Al alternar la ingesta calórica y evitar que el cuerpo se acostumbre a un déficit fijo, los ciclos en zigzag mantienen tu metabolismo activo.
En una dieta en zigzag, el número de calorías ingeridas fluctúa de un día a otro. Para alcanzar el mismo objetivo semanal, una persona combinará días de ingesta calórica alta con días de ingesta baja. Por ejemplo, si tu objetivo calórico semanal para perder peso es de 14.000 calorías, podrías consumir 2.300 calorías tres días a la semana, y 1.775 calorías los cuatro días restantes. La alternativa lineal sería comer exactamente 2.000 calorías todos los días.
En ambos escenarios, el cuerpo recibe un total de 14.000 calorías al final de la semana. Sin embargo, con el método zigzag, el metabolismo no se adapta a la ingesta plana de 2.000 calorías. Además de los beneficios fisiológicos, esta estrategia proporciona una enorme flexibilidad psicológica y social. Te permite programar tus días de "calorías altas" para que coincidan con fines de semana, eventos sociales o cenas familiares, momentos en los que es normal comer un poco más.
Consumir menos calorías durante la semana te permite disfrutar de estos eventos o darte un "día trampa" (cheat day) sin sentir culpa, sabiendo que el déficit creado en los días de calorías bajas compensará ese excedente calórico.
No existe una regla estricta sobre cómo distribuir estos días. Por lo general, los nutricionistas recomiendan que la diferencia entre los días altos y bajos sea de unas 200 a 300 calorías, dependiendo del nivel de actividad física. Eres libre de ajustar esta variación a tu rutina.
Para alguien que realiza entrenamientos intensos, la diferencia calórica entre días de entrenamiento y días de descanso debería ser más significativa. Nuestra calculadora te ofrece dos propuestas de dieta en zigzag. El primer plan incluye dos días de altas calorías y cinco días de calorías reducidas. El segundo plan propone un aumento y disminución gradual y progresiva a lo largo de la semana. En ambos casos, el total semanal es idéntico. Lo verdaderamente importante no es el formato exacto que elijas, sino encontrar un ritmo que puedas sostener a largo plazo.
Tanto el conteo lineal de calorías como los ciclos en zigzag son estrategias altamente efectivas. Lo fundamental es que definas el método que mejor encaje con tu estilo de vida, tus niveles de estrés y tus preferencias. La adherencia a la dieta es el secreto número uno para obtener resultados duraderos.
La mayoría de las personas que buscan mejorar su físico quieren perder peso, y el enfoque matemático más sencillo es consumir menos calorías diarias de las que se gastan. Pero, para mantener un funcionamiento óptimo y saludable, ¿cuál es el mínimo de calorías que necesita el cuerpo? Los expertos calculan esto basándose principalmente en el nivel de actividad física diaria.
Existen múltiples variables en juego. La edad, el peso actual, la altura, el sexo, el nivel de actividad física (NEAT y ejercicio voluntario) y el estado general de salud son factores determinantes en el cálculo de las calorías diarias requeridas.
Por ejemplo, un hombre joven de 25 años, que mide 1,80 metros y es muy activo, necesitará una ingesta calórica mucho mayor que una mujer de 70 años, sedentaria y que mide 1,50 metros. Como promedio general, los hombres adultos necesitan entre 2.000 y 3.000 calorías al día para mantener su peso, mientras que las mujeres suelen requerir entre 1.600 y 2.400 calorías diarias.
Tu cuerpo necesita una cantidad mínima de energía para sobrevivir y mantener el funcionamiento de los órganos vitales. Consumir muy pocas calorías obliga al organismo a entrar en "modo ahorro". En este estado, el cuerpo destinará la poca energía disponible exclusivamente a las funciones críticas de supervivencia (respiración, latidos del corazón), paralizando procesos hormonales, reproductivos y de regeneración celular que son vitales para tu salud general.
A menos que exista una supervisión médica estricta, instituciones como la Escuela de Medicina de Harvard (Harvard Health Publications) recomiendan que las mujeres no consuman menos de 1.200 calorías diarias, y los hombres no bajen de las 1.500 calorías al día.
Si estás en un proceso de pérdida de peso, es altamente recomendable monitorizar tu ingesta y priorizar siempre la densidad nutricional de los alimentos sobre la simple restricción calórica.
Los carbohidratos, las proteínas y las grasas (macronutrientes) son las tres fuentes principales de calorías en la dieta humana. Es importante entender que la digestión es un proceso biológico complejo. Numerosas investigaciones sugieren que la cantidad de calorías impresas en las etiquetas de los envases y la cantidad de calorías que el cuerpo realmente absorbe pueden diferir. Esto explica por qué el enfoque nutricional va mucho más allá de una simple calculadora y por qué existen tantos debates sobre la dieta "perfecta".
Incluso factores como la masticación influyen en el balance energético. Estudios científicos han demostrado que masticar los alimentos a fondo aumenta el gasto calórico derivado de la digestión (efecto térmico de los alimentos). Además, las personas que comen despacio y mastican más tienden a ingerir menos cantidad de comida, ya que le dan tiempo al cerebro para registrar las señales de saciedad.
Ciertos alimentos y especias, como el café, el té verde, los chiles (picante), la canela y el jengibre, han demostrado tener propiedades termogénicas, aumentando ligeramente la tasa a la que el cuerpo quema calorías. Por otro lado, alimentos complejos como las frutas enteras, verduras fibrosas, carnes magras y cereales integrales exigen un mayor esfuerzo metabólico para ser digeridos. Tu cuerpo quema más calorías procesando un filete de pollo que un batido de proteínas procesado, y estos alimentos te mantienen saciado por mucho más tiempo.
La "calidad" de la caloría es un factor crítico. Los nutricionistas clasifican los alimentos según su densidad energética y nutricional. Hablamos de alimentos hipercalóricos (densos en energía), bajos en calorías y calorías vacías. Los alimentos hipercalóricos concentran muchas calorías en porciones pequeñas, mientras que los alimentos de baja densidad calórica aportan mucho volumen con muy poca energía.
Entre los alimentos hipercalóricos encontramos aceites, frituras, mantequillas y dulces. Sin embargo, no todos son malos: los aguacates, el aceite de oliva, los frutos secos y semillas son alimentos hipercalóricos extremadamente saludables y necesarios, siempre que se consuman con moderación.
A nivel metabólico y de saciedad, consumir 500 calorías provenientes de zanahorias crudas no tiene el mismo impacto que comer 500 calorías de palomitas de maíz con mantequilla. Las zanahorias ocupan un gran volumen en el estómago, aportan fibra, requieren mucha masticación y elevan el gasto energético durante su digestión.
Los alimentos bajos en calorías incluyen la gran mayoría de las verduras de hoja verde y frutas acuosas. Por el contrario, las "calorías vacías" provienen del alcohol, azúcares refinados y grasas trans; te aportan muchísima energía, pero tienen un valor nutricional nulo (cero vitaminas, minerales o fibra).
Aunque no existe un porcentaje mágico de macronutrientes para todo el mundo, una dieta basada en alimentos integrales y no procesados (verduras, frutas, legumbres y carnes magras) es infinitamente más nutritiva, saciante y propensa a generar una pérdida de peso sostenible y permanente.
Ten cuidado con las calorías líquidas. Las bebidas representan aproximadamente el 21% de la ingesta calórica diaria del adulto promedio, y la gran mayoría son calorías vacías. Los refrescos azucarados son el principal culpable, pero otras bebidas como los zumos comerciales (incluso los de frutas), el alcohol, y los cafés con siropes y leche entera, pueden arruinar tu déficit calórico sin que te des cuenta. La mejor forma de hidratarse es consumiendo agua, té o café solo, sin azúcar añadido.
Todos los alimentos, incluso los más saludables, pueden hacerte engordar si los consumes en exceso (exceso calórico). El marketing de la industria alimentaria puede ser engañoso: los productos etiquetados como "bajos en grasa" o "light" a menudo están cargados de azúcares artificiales para compensar la pérdida de sabor y textura que aporta la grasa original. Por eso, aprender a leer las etiquetas nutricionales y la lista de ingredientes es un hábito invaluable para el éxito de tu dieta.
| Alimento | Tamaño de la porción | Calorías | kJ |
|---|---|---|---|
| Fruta | |||
| Manzana | 1 (4 oz.) | 59 | 247 |
| Plátano | 1 (6 oz.) | 151 | 632 |
| Uvas | 1 taza | 100 | 419 |
| Naranja | 1 (4 oz.) | 53 | 222 |
| Pera | 1 (5 oz.) | 82 | 343 |
| Melocotón | 1 (6 oz.) | 67 | 281 |
| Piña | 1 taza | 82 | 343 |
| Fresa | 1 taza | 53 | 222 |
| Sandía | 1 taza | 50 | 209 |
| Vegetales | |||
| Espárragos | 1 taza | 27 | 113 |
| Brócoli | 1 taza | 45 | 188 |
| Zanahorias | 1 taza | 50 | 209 |
| Pepino | 4 oz. | 17 | 71 |
| Berenjena | 1 taza | 35 | 147 |
| Lechuga | 1 taza | 5 | 21 |
| Tomate | 1 taza | 22 | 92 |
| Proteínas | |||
| Carne de ternera, normal, cocida | 2 oz. | 142 | 595 |
| Pollo cocido | 2 oz. | 136 | 569 |
| Tofu | 4 oz. | 86 | 360 |
| Huevo | 1 grande | 78 | 327 |
| Pescado, bagre, cocido | 2 oz. | 136 | 569 |
| Cerdo cocido | 2 oz. | 137 | 574 |
| Camarones cocidos | 2 oz. | 56 | 234 |
| Comidas/meriendas comunes | |||
| Pan blanco | 1 tajada (1 oz.) | 75 | 314 |
| Mantequilla | 1 cucharada | 102 | 427 |
| Ensalada César | 3 tazas | 481 | 2014 |
| Hamburguesa de queso | 1 sándwich | 285 | 1193 |
| Hamburguesa | 1 sándwich | 250 | 1047 |
| Chocolate negro | 1 oz. | 155 | 649 |
| Maíz | 1 taza | 132 | 553 |
| Pizza | 1 porción (14") | 285 | 1193 |
| Patata | 6 oz. | 130 | 544 |
| Arroz | 1 taza cocinado | 206 | 862 |
| Sándwich | 1 (6" Sándwich de pavo de Subway) | 200 | 837 |
| Bebidas/lácteos | |||
| Cerveza | 1 lata | 154 | 645 |
| Coca-Cola Clásica | 1 lata | 150 | 628 |
| Coca-Cola Light | 1 lata | 0 | 0 |
| Leche (1%) | 1 taza | 102 | 427 |
| Leche (2%) | 1 taza | 122 | 511 |
| Leche (entera) | 1 taza | 146 | 611 |
| Zumo de naranja | 1 taza | 111 | 465 |
| Sidra de manzana | 1 taza | 117 | 490 |
| Yogur (bajo en grasa) | 1 taza | 154 | 645 |
| Yogur (sin grasa) | 1 taza | 110 | 461 |
| Comida | 1200 Plan calorías | 1500 Plan calorías | 2000 Plan calorías |
|---|---|---|---|
| Desayuno | Cereales de grano entero (125) | Granola (120) | Tostadas con mantequilla (150) |
| Leche (50) | Yogur griego (120) | Huevo (80) | |
| Plátano (90) | Arándanos (40) | Plátano (90) | |
| Almendras (170) | |||
| Snack | Pepino (30) | Naranja (70) | Yogur griego (120) |
| Aderezo de aguacate (50) | Arándanos (40) | ||
| Total | 345 Calorías | 350 Calorías | 650 Calorías |
| Almuerzo | Queso a la plancha con tomate (300) | Sopa de pollo y verduras (300) | Pollo a la parrilla (225) |
| Ensalada (50) | Pan (100) | Verduras a la plancha (125) | |
| Pasta (185) | |||
| Snack | Nueces (100) | Manzana (75) | Humus (50) |
| Mantequilla de cacahuete (75) | Zanahorias pequeñas (35) | ||
| Galletas saladas (65) | |||
| Total | 450 Calorías | 550 Calorías | 685 Calorías |
| Cena | Pollo a la parrilla (200) | Bistec (375) | Salmón a la parrilla (225) |
| Coles de Bruselas (100) | Puré de patatas (150) | Arroz integral (175) | |
| Quínoa (105) | Espárragos (75) | Judías verdes (100) | |
| Nueces (165) | |||
| Total | 405 Calorías | 600 Calorías | 665 Calorías |
| Actividad (1 hora) | Persona de 125 libras | Persona de 155 libras | Persona de 185 libras |
|---|---|---|---|
| Golf (con carro) | 198 | 246 | 294 |
| Caminar (3,5 mph) | 215 | 267 | 319 |
| Kayak | 283 | 352 | 420 |
| Softbol/Béisbol | 289 | 359 | 428 |
| Natación (estilo libre, moderado) | 397 | 492 | 587 |
| Tenis (general) | 397 | 492 | 587 |
| Correr (9 minutos por milla) | 624 | 773 | 923 |
| Ciclismo (12-14 mph, moderado) | 454 | 562 | 671 |
| Fútbol americano (general) | 399 | 494 | 588 |
| Baloncesto (general) | 340 | 422 | 503 |
| Fútbol (general) | 397 | 492 | 587 |
| Componentes de los alimentos | kJ por gramo | Calorías (kcal) por gramo | kJ por onza | Calorías (kcal) por onza |
|---|---|---|---|---|
| Grasa | 37 | 8,8 | 1 049 | 249 |
| Proteínas | 17 | 4,1 | 482 | 116 |
| Hidratos de carbono | 17 | 4,1 | 482 | 116 |
| Fibra | 8 | 1,9 | 227 | 54 |
| Etanol (alcohol de beber) | 29 | 6,9 | 822 | 196 |
| Ácidos orgánicos | 13 | 3,1 | 369 | 88 |
| Polioles (alcoholes de azúcar, edulcorantes) | 10 | 2,4 | 283 | 68 |